Un Fotoperiodista Afrocolombiano Documenta La Crisis del Coronavirus en Chocó

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Una mujer está sentada en frente de su quiosco lleno de pescado fresco en el mercado, a la orilla del río Atrato. A pesar de su tapabocas, su cara revela desolación y expectativa, emociones muy comunes en estos momentos para los que luchan contra la pandemia del COVID-19 en Quibdó, la capital del Chocó, una región que acoge a muchos afrocolombianos e indígenas.

El fotoperiodista Jeison Riascos tomó esta imagen mientras documentaba el brote en su ciudad natal, en el occidente del país. Es periodista independiente de El Espectador, uno de los principales medios del país, y su trabajo ha aparecido en el New York Times, AFP y muchos medios locales. También es uno de los creadores de Talento Chocoano, una página web que cuenta las historias más destacadas de la región del Chocó.

Riascos es conocido como “Murcy”, diminutivo de murciélago en español. Aunque no ha estado en contacto con murciélagos recientemente, sí ha estado muy cerca del COVID-19. Con más de un millón de infectados hasta este momento (según cifras del 9 de junio), Latinoamérica está emergiendo como el nuevo epicentro global del nuevo brote de coronavirus y, en Colombia, más de 1350 personas han muerto y más de 42.000 se han infectado de acuerdo al Instituto Nacional de Salud, INS (según cifras reportadas hasta el 9 de junio de 2020).


Hasta el momento, los números son relativamente bajos en Chocó, 488 contagios y 11 muertes reportadas, de acuerdo a los datos publicados el 9 de junio de 2020. Pero aunque los números no son muy altos allí, la pandemia llegó en un momento muy crítico, dice Yoseth Ariza, epidemiólogo del Centro de Estudios Afrodiaspóricos, CEAF.

“En el Chocó hay una desventaja muy grande con respecto a los principales centros del país”, dice Ariza. “Y debido a la falta de servicios de salud, habrá una mayor vulnerabilidad y, como pasa en otros países de América Latina, va a terminar generando una profundización de la iniquidad”.

El trabajo de Murcy como fotoperiodista ha sido crucial en esta región que tiene una de las peores infraestructuras médicas del país. Según el Ministerio de Salud solo hay 20 unidades de cuidados intensivos (UCI), mientras que el alcalde de Quibdó, Martín Emilio Sánchez, dice que hay 27 camas hospitalarias para más de 500.000 mil habitantes. Adicionalmente, la seguridad alimentaria no está garantizada y el acceso al agua potable es escaso y precario.

Además de esto, en 2019, el promedio de la tasa de desempleo en Colombia fue del 10.3%, y en Quibdó fue más del 20% a nivel nacional, es decir que, en la capital del Chocó, la tasa de desempleo fue el doble que la media nacional, incluso antes de la pandemia, según datos oficiales.

“En el mercado de Quibdó, a la orilla del malecón, me tocó reportar una imagen muy dolorosa”. Murcy recuerda que “había una aglomeración de personas sin las medidas de seguridad. Les tocaba estar ahí porque allá es donde llegan los pescados, pero no tenían los cuidados”.

Vendedoras ambulantes en las calles de Quibdó, ofreciendo sus frutas. Foto por “El Murcy” — Jeison Riascos

“Es difícil en algunas ocasiones fotografiar a la gente en medio de esta pandemia”, dice Murcy. “He tomado fotos de personas que tienen que salir a trabajar, viven del día a día y no se pueden dar el lujo de quedarse en la casa”.

Esta realidad no solo está pasando en el Chocó sino en todo el país. “Es muy complejo hacer aislamiento social cuando se vive en la informalidad, cuando no hay un ingreso básico y si no sales a trabajar no tienes que comer”, dice Aiza, el epidemiólogo.”Esta situación de profunda desigualdad en del departamento del Chocó también se vive en toda la costa Pacífica”, agrega.

Las condiciones laborales para el personal médico también son muy precarias. “Cuando llega el primer caso de COVID-19 en Colombia” dice Ariza, “el Gobierno Nacional le debía al personal de salud entre cuatro a seis meses de su salario del año pasado. Y además tienen que ser la primera línea de respuesta, cumpliendo con los protocolos”.

A la fecha (9 de junio) hay 12 casos de COVID-19 confirmados en el personal médico y Murcy es uno de los que ha estado ahí para reportar esta historia. El recuerda el momento en el que fotografió a un personal de salud que tenía que entrar a la zona COVID-19 en el hospital.

Personal de salud en el Hospital de San Francisco de Quibdó entrando a la zona Covid-19. El Murcy Foto por “El Murcy” — Jeison Riascos

Murcy pensó en ese momento que “para entrar ahí se necesita mucha moral, no cualquier persona, entra sabiendo que estamos en esta situación. Fue muy bacano ver a la enfermera, siento que a esas son las personas que hay que empoderar, a las que lo están dando todo por trabajar en esta situación.”

Pero Murcy no es el tipo de fotógrafo que toma una foto y luego se va. A él le gusta hablar con la gente que está fotografiando, se gana su confianza y toma fotos muy honestas cuando cuenta sus historias a través de la fotografía.

Pero durante esta pandemia, las cosas han cambiado. “He estado haciendo fotos en zonas donde hay mucha aglomeración y siempre trato de no tocar nada, “de estar muy yo con yo”. Además, estaba acostumbrado al gran saludo y ahora no podemos tener contacto entonces ha sido una transición difícil”.

Personal de salud en el Hospital de San Francisco de Quibdó entrando a la zona Covid-19. El MurcyFoto por “El Murcy” — Jeison Riascos

Las historias reportadas desde el Chocó tienden a ser muy negativas, así que rara vez hay otra mirada de lo que está pasando pero Murcy permite a que las narrativas más positivas florezcan. Eso hace que el trabajo que está haciendo para contar la historia de la pandemia sea más relevante.

Murcy sabe que es muy difícil para los afrocolombianos lograr una representación precisa de sus comunidades en los medios de comunicación. Si bien la mayoría de las veces está cubriendo muchas noticias dentro de la emergencia del COVID-19, también pone de relieve las buenas acciones de personas que aportan solidaridad y esperanza en esta pandemia.

Hombre del cuerpo de Bomberos de Quibdó haciendo limpieza para prevenir la propagación del virus.Foto por El Murcy – Jeison Riascos

Por eso es que su lente “siempre trata de buscar esos momentos que puedan construir”, como el equipo de bomberos voluntarios que limpió a Quibdó para apoyar a la comunidad, aconsejar en hábitos y medidas de limpieza en la ciudad.

Es por eso que creó Talento Chocoano, una página web que destaca las historias positivas del Chocó, porque para él, no tiene sentido solo fotografiar a los que no tienen nada. Y aunque Murcy no trata de esconder lo malo, sus fotografías siempre buscan empoderar.

“He retratado los paros del Chocó, desde una visión regional, pero también desde ese mismo enfoque: visibilizando y apropiando a la comunidad que está en pie de lucha”.

En los últimos años se ha convertido en un referente para sus colegas y para los que quieren ser fotógrafos. También comenzó a dictar talleres de fotografía para que los jóvenes puedan adquirir las herramientas y cuenten las historias desde su región a través de la fotografía.

Ahora, Murcy se define a sí mismo como un “punto de referencia que sostiene la ideología de contar historias y de crear memoria. Eso fortalece mucho mi historia cuando hablo de fotografía con los jóvenes que quieren ser fotógrafos”. Se ha convertido en un líder que se vale de su cámara para contar otras historias más allá de la pobreza y la desigualdad en Chocó.

Como nos muestran las fotos de Murcy, este es un buen momento para reflexionar cuáles son las cosas que hacen que nuestro mundo sea más humano y más solidario.

Hombre del cuerpo de Bomberos de Quibdó haciendo limpieza para prevenir la propagación del virus.Foto por El Murcy – Jeison Riascos

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